Posted on junio 28, 2012 in Decrecimiento, Economía, General, Ideas, Naturaleza, Tiempo, Trabajo by mikiComentarios desactivados en Escalada… ¿hasta cuándo?

Negarse a que te controlen tu estado de ánimo es el primer paso para la libertad de pensamiento… Por eso, para echar una sonrisa o comentar con nuestras amistades qué es eso del decrecimiento… he aquí un vídeo magnífico.

Aunque sobran las palabras se puede ver cómo varias personas viven plácidamente, rodeados de recursos… hasta que empieza la escalada ¿por qué? porque quieren estar sentados más altos que el prójimo y COMPITEN por ello. Entonces, el estado de permanente sensación de escasez (siempre me hace falta más) desarrolla toda una industria extractiva, con muuuuchos puestos de trabajo extenuantes, erigiendo enormes torres (el desarrollo) y deteriorando el medio ambiente. El final no tiene desperdicio… y habla por sí solo.

 

Tanto el decrecimiento como el sumak kawsai ensalzan las virtudes de las primeras imágenes: la sensación de abundancia y satisfacción utilizando pocos recursos… abundancia de tiempo, satisfacción de necesidades básicas… ahora pulsar <<FF>> o <<REW>> depende de ti.

 

 

Posted on junio 13, 2012 in Decrecimiento, Economía, Ideas, Tiempo by miki1 Comment »

Este jueves daremos la bienvenida a Raphael Fellmer, que vive “sin dinero” desde hace dos años y medio. Nos viene a hablar de su experiencia y a compartir su convicción.

¿De qué está convencido? De que el dinero, sin duda ninguna, es la base del problema de nuestra sociedad. A diferencia de muchos, no piensa que nos equivocamos en la manera de usarlo sino que es el propio dinero, el valor de intercambio, el que nos hace equivocarnos.

Desde mi propio punto de vista, reflexionando sobre el tema, he llegado a la conclusión que el hecho de pensar una vida sin dinero y sus consecuencias requiere entrar en una reflexión casi metafísica sobre la existencia o no de una “naturaleza humana” – ¿qué, o cómo es el ser humano? – y si existe tal cosa, entonces ¿es posible que esa naturaleza cambie? ¿Evolucione? Y ¿qué la hace cambiar?

Cuando me enfrenté a las diferentes maneras de ver la idea de una vida sin dinero, me choqué primero con esta aparentemente inabarcable cuestión. Entonces decidí organizar estas formas de pensar, partiendo de esa problemática, para tener una vista amplia de lo que se piensa sobre lo que vamos a debatir este jueves, y así tener unos cuantos argumentos a mano.

Para reducir la complejidad de visiones, he decidido agruparlas en tres. Por supuesto, tendremos que tener en cuenta la riqueza y la variedad de puntos de vista existentes, que no podremos mencionar aquí.

La primera manera de conceptualizar la cuestión parte del hecho de que no se puede, en absoluto, vivir sin dinero.

1. No se puede vivir sin dinero

El dinero es la herramienta más práctica que hemos encontrado hasta ahora para intercambiar productos. Podríamos pensar en el trueque como alternativa al sistema monetario pero el trueque al final termina por darle un valor más importante a alguno de los productos intercambiados, el más buscado o aceptado y así volvemos a la lógica de un bien de intercambio común (como el dinero). Además, no se puede funcionar sin intercambio si queremos acceder a productos que no podemos producir por nosotros mismos.
No se concibe una lógica de la donación: el hecho de dar no es un acto neutro. Implica la creación de una “deuda” hacia la persona que recibe: me has dado algo, te debo un favor. Esta deuda es implícita. ¡Usar el dinero es entonces liberarse de la deuda! El dinero permite anular esta deuda, una vez pagado nadie debe nada a nadie.

La segunda manera de ver la problematica nos plantea la posibilidad de la creación de otro sistema de intercambio.

2. Se puede vivir sin dinero pero funcionando con otro sistema de intercambio

El problema es el uso del dinero, no el dinero en sí. Es la naturaleza del valor de intercambio la que condiciona el comportamiento del usuario. Por ejemplo, estamos usando ahora una herramienta de intercambio que está hecha de papel y tinta, si fuera un valor de intercambio calculada en tiempo (como los actuales bancos de tiempo), la relación al valor no sería la misma. Si cambiamos la herramienta, cambiamos esta relación, y cambiamos también el comportamiento del usuario.
Tampoco se piensa que se pueda funcionar sin intercambio, no si queremos acceder a productos que no podemos producir por nosotros mismos.

Y por fin, la tercera visión, que es la de nuestro ponente del jueves: podemos perfectamente vivir sin dinero y no hace falta el intercambio, ni a través de otro sistema monetario, ni de ningún otro sistema de intercambio “recíproco”.

 

3. Se puede vivir sin dinero, sin intercambio

El ser humano puede ser autosuficiente, produciendo de forma colectiva lo que necesita, siendo consciente de sus necesidades. El don, el acto de dar es un acto neutro, no implica en absoluto una deuda, no se ve el don como relación de fuerza (te doy, me debes algo) sino como un acto “gratuito” (ese mismo acto de un padre, o una madre hacia su hijo/a).

Al suprimir el dinero se suprime también el concepto de su “escasez” que fomenta la lógica de competitividad (que es la base del capitalismo y el crecimiento), y entonces entramos en una lógica de cooperación, ayuda mutua y de dón que es la base para convivir creando un sistema más justo, un sistema que no se base en el crecimiento ilimitado y que ponga las relaciones humanas en el centro.

Os propongo que con estos tres argumentos, aún por completar, vayamos pensando en lo que nos sugiere este tema de una vida sin dinero. Nos queda mucho por pensar, y creo que nos puede interesar lo que nos viene a contar Raphael. No sólo como experiencia de vida alternativa pero también porque la propuesta que nos hace nos plantea el problema creciente del sobre-consumo, y de sus consecuencias, a nivel global y local.
Os esperamos para debatir, y para desarrollar juntos un diálogo constructivo acerca de esta idea de una vida “sin dinero”, en el campo de la cebada, este jueves a las 21:00..

Fdo: Camille