Los últimos meses hemos sido testigos del ataque frontal y sin fisuras que ha lanzado el PSC: quieren acabar con todas y cada una de las formas en las que se estructura la resistencia del movimiento organizativo, cooperativo y de base. Como buen partido que acata las órdenes del capital, los hilos de los que tira el PSC son los que provocan el desplazamiento en masa de todo aquel que no encaja en su Barcelona de escaparate, en la Barcelona del ecologismo de postal, en la Barcelona de unas (supuestas) izquierdas que buscan su reflejo en las capas altas de la sociedad e ignoran los problemas que estas provocan. Unas izquierdas que le hacen el juego a los ricos, al poder, a la sociedad acomodada, intentando que nos traguemos sus supuestas políticas sociales, políticas que no se sustentan en propuestas prácticas ni reales, que ni siquiera son capaces de dar soluciones a problemáticas que ellos mismos generan. Sus acciones se enmarcan en lo policial, en la tiranía de la imposición, sin espacio alguno al diálogo real y siempre aderezadas con grandes mentiras, datos falsos y promesas de un futuro dibujado en el aire y en cantos de sirena que incumplirán en beneficio de las necesidades del capital.
No nos engañáis, nunca lograréis que creamos en vosotres. No caeremos en vuestra trampa. Seguiremos luchando para desenmascararos aunque vuestras acciones ya hablan por sí solas. Vuestras propias mentiras os delatan. Y a nosotras nos sobran los motivos para seguir luchando juntas.
Para muestra un botón basta mirar cuál era el cargo que ocupó Joan Clos hasta este pasado mes de enero y quién le ha sustituido: Helena Beunza. La presidencia de la Asociación de Propietarios de Viviendas de Alquiler (ASVAL) es un cargo que define en sí mismo a la persona que lo ocupa. ASVAL es el paladín de los intereses de las grandes inmobiliarias, de los grandes tenedores y de las políticas especuladoras más voraces.
Las políticas del PSC provocan desarraigo, gentrificación, temor y se basan en ideas aporofóbicas y xenófobas. Proyectos como los Juegos Olímpicos, el Foro de las Culturas, Diagonal Mar o el 22@ han arrasado barrios enteros, empujando las vecinas a los márgenes de la vida social en sus mismos barrios o a las periferias de las ciudades expulsándonos y abriendo las puertas a los fondos buitre y a un monocultivo económico que acaba con la identidad de la ciudad.
Muchos de estos proyectos ya nacieron mecidos por las políticas franquistas, y han acabado trazando una ciudad en que proyectos obsoletos (como la Rambla “verde” de Vallcarca o los Tres Turons) siguen basándose en echar a las vecinas y construir mirando a la especulación, obviando las devastadoras consecuencias sociales y ecológicas de ello.
El PSC utiliza la maquinaria pública para favorecer los intereses privados y seguir generando plusvalía a las élites. El PSC, tal como dice Manuel Delgado, practica el capitalismo asistido. El PSC pacta con las élites, sean de donde sean, para seguir vendiéndoles una Barcelona a precio de saldo. El PSC busca deslumbrar con sus apariencias, paralizarnos como si fuéramos ciervos deslumbrados por los faros de un coche, para que atemorizados y en estado de shock permitamos que sigan saqueando las arcas públicas, expoliando el territorio, aumentando el número de terminales de cruceros y ampliando el aeropuerto.
Niños desahuciados, vecinas expulsadas, pequeños comercios cerrados, masificación turística, precios desorbitados de los alquileres, parque de vivienda pública agonizante, una ciudad de expats, una Barcelona convertida en un tablero de Risk en el que juegan las élites… Todo esto es lo que ha provocado años de gobiernos del PSC en Barcelona. Pero seguimos resistiendo y luchando porque nos sobran las razones, las motivaciones y las ganas. Desde Blokes, desde Vallcarca, desde La Salut, desde Gràcia, sumamos nuestras fuerzas a la del resto de los barrios resilientes que luchan por derrumbar al PSC y sus políticas reaccionarias.
BARCELONA ES NUESTRA, LAS CALLES SON NUESTRAS.
ESTA ES NUESTRA TRINCHERA Y NUESTRO HOGAR.
RESISTAN COMPAÑERAS.