Libertaries:
Nos consideramos anarquistas o comunistas libertaries. Creemos que ahora es el momento de afrontar otra vez la lucha revolucionaria desde el corazón del sistema de explotación capitalista y patriarcal, de levantarnos una vez más, ya no para defender una alternativa al capitalismo, sino para fraguar un cambio radical del sistema económico y social.
Tras reflexionar y hacer un proceso de análisis y autocrítica, vemos la necesidad de desviarnos del rol que hemos tenido como anarquistas dentro de la izquierda radical durante las últimas décadas.
De estas reflexiones observamos que nos hemos centrado mayoritariamente en la construcción de alternativas vitales al capitalismo. Desde la lucha en los márgenes de la sociedad hemos intentado demostrar que hay otra forma de vivir más allá de la marcada por la economía de mercado.
Esta lucha nos parece muy valiosa, pero también creemos que nace de un contexto político muy específico. No queremos desmerecer el trabajo que nosotres mismes, junto miles de compañeres a lo largo de las últimas décadas, hemos hecho para construir espacios alternativos de vida, cuidado y formación política. Creemos que es muy importante seguir dando apoyo y construyendo estos espacios y las redes de solidaridad que se tejen a su alrededor; pero queremos hacerlo desde una posición ofensiva y aprovechando nuestras redes para fortalecer la lucha revolucionaria.
Anticapitalistas, transfeministas, antiracistas y ecologistas:
Entendemos la lucha contra el sistema de dominación actual como una lucha contra estructuras económicas y simbólicas que dentro de una sociedad de clases patriarcal crean todo tipo de opresiones.
No creemos que unas opresiones sean más o menos importantes que otras y vemos necesario que los colectivos e individuos que sufren opresiones concretas sean la vanguardia de la lucha hacia su propia liberación. Pero al declararnos anticapitalistas queremos poner el foco en la lucha contra el sistema económico y social, entendido como un todo impersonal, un engranaje complejo hecho sistema del cual todas formamos parte.
Dentro de este complejo sistema de explotación podemos diferenciar 4 ejes principales sobre los cuales se sustenta: el trabajo y la propiedad privada, el sistema sexo-género, el racismo y la explotación de la naturaleza.
Creemos que luchando contra estos ejes de explotación, estamos luchando también contra todas las otras opresiones que existen, ya que si se ataca el sistema de explotación se ataca también uno de los pilares en el que se apoyan la mayoría de opresiones.
Es necesario que haya otros colectivos luchando por opresiones concretas, formamos parte de un mismo movimiento en que los dos enfoques se complementan. En el momento político en el que nos encontramos, cualquier erosión hacia el sistema de explotación es un pequeño paso hacia un mundo sin opresiones.
Revolucionaries:
Creemos que la mejor manera de luchar contra la explotación y la opresión es hacerlo de la manera mas estratégica y organizada posible.
Nos consideramos un grupo de personas revolucionarias que proponen discurso y prácticas sin buscar hegemonía ni ser el único agente articulador de un proceso revolucionario. Nuestras propuestas van encaminadas a dinamizar un movimiento político ya existente que consideramos estancado en algunos aspectos.
El fin último de nuestra lucha es la revolución entendida en el sentido material y simbólico del termino: por una parte, la abolición de la sociedad de clases a partir del control de la reproducción y de los medios de producción por parte de las clases explotadas, y por otra el ataque constante a cualquier aparato ideológico del Estado, entendido como las estructuras sociales en las que se apoyan los ejes descritos en el apartado anterior.
Creemos que el control de la reproducción y de la producción por parte de la clase obrera y de las personas explotadas por el sistema sexo-género-raza es fundamental para afrontar las crisis del presente y del futuro. El neo-colonialismo, el cis-hetero patriarcado y la crisis ecológica no pueden solucionarse definitivamente sin la abolición de la sociedad de clases.
Creemos que la revolución es un proceso costante y que en una sociedad más horizontal, sin clases ni propiedad privada, donde les propies trabajadores tengan el control sobre sus vidas y recursos, es un contexto mucho mejor para evolucionar colectivamente hacia mundos mejores. Esto no quiere decir que nuestro objetivo principal sea la abolición de las clases y que eliminar el resto de opresiones sea un objetivo secundario; esto sería simplificar demasiado al enemigo. Todas las estructuras sociales que apoyan el capitalismo se retroalimentan y no se pueden descontextualizar la una de la otra. El futuro que deseamos es uno en el que la revolución sea constante, y que cualquier tipo de posible estructura de control social sea detectada antes de que sea demasiado tarde .
Organización:
Nuestra apuesta por el anarquismo como teoría revolucionaria también queremos que se refleje en la manera en la que nos organizamos, tanto internamente como al construir nuevas herramientas de lucha mas allá de nuestra organización.
Nuestra organización funciona alrededor de una asamblea general donde se deciden las líneas políticas y las estrategias de lucha a desarrollar y secciones fijas que ejecutan y desarrollan las líneas marcadas por la asamblea.
También tenemos interés en crear o en participar de la creación de espacios y herramientas de lucha más allá de los vinculados directamente con nuestra organización.
Propuestas políticas:
Las propuestas políticas que pretendemos construir van dirigidas tanto al fortalecimiento de redes de apoyo mutuo y herramientas de lucha ya existentes dentro del sector anarquista actual, como a la participación y radicalización de conflictos de clase.
Así intentamos fomentar el reconocimiento de la agencia de las personas y su sentido crítico, rechazando profundamente todo tipo de coaptación, como el entrismo, y la imposición ideológica.
Una de nuestras primeras propuestas está siendo la de crear una cultura del debate dentro de los entornos libertarios que posibilite poco a poco el reagrupamiento del movimiento anarquista actual bajo un discurso revolucionario a grandes rasgos compartido.
Apostamos por un proyecto cimentado en la formación constante y el compromiso. Con esta idea pretendemos romper con la cultura de la inmediatez y la liquidez relacional que nos rodea.
Otro reto que nos proponemos es el de crear un marco idóneo para la construcción de discursos y practicas políticas plurales, que sin renunciar a un enfoque estructural de la lucha, nos permita integrar la diferencia dentro de nuestro proyecto revolucionario.