{"id":3078,"date":"2008-01-08T08:45:48","date_gmt":"2008-01-08T08:45:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mst\/2008\/01\/08\/hay-vida-en-brasil-ms-all-de-los-sin-tierra\/"},"modified":"2017-10-02T21:39:43","modified_gmt":"2017-10-02T21:39:43","slug":"hay-vida-en-brasil-ms-all-de-los-sin-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/2008\/01\/08\/hay-vida-en-brasil-ms-all-de-los-sin-tierra\/","title":{"rendered":"?Hay vida en Brasil m?s all? de los Sin Tierra!"},"content":{"rendered":"<p>Breno Bringel \/ investigador en la UNICAMP (Brasil) y miembro del Komit&eacute; de Apoyo al MST de Madrid.<\/p>\n<p>Art&iacute;culo publicado en Diagonal: http:\/\/www.diagonalperiodico.net\/article5098.html&nbsp;<\/p>\n<p>El autor realiza una breve cartograf&iacute;a de los movimientos sociales brasile&ntilde;os, muchas veces nublados por el protagonismo del Movimiento de los Sin Tierra, exponiendo el contexto de su surgimiento, sus demandas y propuestas de transformaci&oacute;n. <\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"spip\">Muchos son los motivos para explicar por qu&eacute; el MST de Brasil se torn&oacute; uno de los m&aacute;s paradigm&aacute;ticos y aclamados movimientos sociales en el cambio de siglo. Algunos son la internacionalizaci&oacute;n de la lucha campesina a trav&eacute;s de un trabajo estructurado en red, visibilizado desde la conformaci&oacute;n de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas y la V&iacute;a Campesina, la fuerte territorializaci&oacute;n del movimiento -presente en 22 de los 24 estados brasile&ntilde;os-, el potente trabajo educativo y formativo de sus bases, su capacidad de presi&oacute;n e incidencia en las agendas pol&iacute;ticas y el di&aacute;logo fluido con otros movimientos sociales.<\/p>\n<p class=\"spip\">Pero la complejidad de las din&aacute;micas de la lucha social en Brasil y la centralidad del MST han hecho que los dem&aacute;s movimientos sociales del pa&iacute;s apenas sean conocidos m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales, a pesar de la importancia de sus luchas. Para analizar este hecho hay que partir de las movilizaciones contra la dictadura en la d&eacute;cada de 1970, cuando la organizaci&oacute;n popular se volc&oacute; en una lucha articulada y unificada por la redemocratizaci&oacute;n. Con la paulatina apertura pol&iacute;tica, la d&eacute;cada siguiente estuvo marcada por el reclamo de varios derechos sociales, la proliferaci&oacute;n de numerosos movimientos populares urbanos y asociaciones de barrio y el surgimiento de una serie de &ldquo;nuevos movimientos&rdquo; centrados en lo &eacute;tnico, la raza, el g&eacute;nero y la ecolog&iacute;a, as&iacute; como la aparici&oacute;n del movimiento gay y de movimientos aislados de ni&ntilde;os de la calle. Fue tambi&eacute;n cuando surgieron el PT y el MST, intr&iacute;nsecamente ligados entonces entre ellos y con muchas comunidades eclesi&aacute;sticas de base influenciadas por la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n.<\/p>\n<p class=\"spip\">Con la democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica los movimientos sufrieron un repliegue a lo local y se centraron en la especificidad de sus demandas. En los &lsquo;90, el amplio y difundido t&eacute;rmino &ldquo;sociedad civil&rdquo; incluye y alaba a nuevos actores como las ONG , en lo que muchos consideraron la d&eacute;cada en la que los movimientos sociales progresistas pierden su centralidad como actores sociales del pa&iacute;s.<\/p>\n<p class=\"spip\">Lejos de esto, los movimientos sociales &uacute;nicamente se enfrentaron -y siguen enfrent&aacute;ndose- a un nuevo tel&oacute;n de fondo, donde el avance de las pol&iacute;ticas neoliberales y los d&eacute;ficit de la joven democracia instaurada llevan a un diagn&oacute;stico ampliamente compartido de m&uacute;ltiples exclusiones sociales e insuficiencias democr&aacute;ticas. Ante tales carencias, una multiplicidad de peque&ntilde;as organizaciones sociales luchan diariamente por unas condiciones m&iacute;nimas para vivir dignamente, enfrent&aacute;ndose a la complejidad y a las contradicciones del campo y la ciudad. Ciudades y macrociudades que exponen una segregaci&oacute;n social y espacial cada vez mayor, y unas zonas rurales que se alarman ante el nuevo ataque de la alianza entre Lula y las corporaciones transnacionales para la producci&oacute;n de etanol, lo que supone un considerable retroceso hacia un modelo de monocultivo basado en la ca&ntilde;a de az&uacute;car, con catastr&oacute;ficas implicaciones sociales y ambientales.<\/p>\n<p class=\"spip\">Se organizan, de este modo, desde grupos culturales juveniles, centrados, por ejemplo, en el hip-hop, hasta trabajos comunitarios volcados en la asistencia sanitaria y en la educaci&oacute;n popular en y desde las favelas. Por otro lado, emergen otros movimientos sociales m&aacute;s estructurados y de car&aacute;cter nacional, como el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, una especie de versi&oacute;n urbana de los sin tierra; el Movimiento Nacional de Recolectores de Materiales Reciclables, creado hace ocho a&ntilde;os y con una considerable lucha por la autogesti&oacute;n en el trabajo, que cre&oacute; bases org&aacute;nicas del movimiento en cooperativas y organizaciones para garantizar que el material reciclable recogido sea trasladado a una cadena productiva bajo el control de los propios trabajadores; o el Movimiento Nacional de los Afectados por las Represas, creado a partir de las construcciones fara&oacute;nicas de presas hidroel&eacute;ctricas que, desde los a&ntilde;os &lsquo;70, provocan secuelas ambientales y el desplazamiento de las poblaciones locales de sus casas, tierras y trabajos.<\/p>\n<p class=\"spip\">Hay que destacar otros dos proyectos embrionarios: por un lado, el Movimiento de los Trabajadores Parados, creado en el sur de Brasil, que no tiene como bandera, como se suele pensar, la lucha por el empleo, sino un cambio radical de las formas de producci&oacute;n, creando para ello iniciativas alternativas de generaci&oacute;n de trabajo y de renta; y, por otro, un movimiento estudiantil aut&oacute;nomo que trata de romper con d&eacute;cadas de jerarquizaci&oacute;n y control de la Uni&oacute;n Nacional de Estudiantes, para proponer, como hizo en 2007 con ocupaciones simult&aacute;neas de decenas de rectorados de las m&aacute;s importantes universidades del pa&iacute;s, una organizaci&oacute;n horizontal desvinculada del PT y de otros partidos pol&iacute;ticos. Emerge as&iacute; un escenario polif&oacute;nico, aunque no siempre articulado, donde la lucha de los &ldquo;sin tierra&rdquo; en el campo converge con la resistencia de los &ldquo;sin techo&rdquo;, los &ldquo;sin comida&rdquo; y los &ldquo;sin futuro&rdquo; de las ciudades. El mayor reto sigue siendo cubrir las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas en un pa&iacute;s donde no llega el proyecto bolivariano ni las insurgencias masivas de los pueblos originarios, pero donde s&iacute; permanece viva la resistencia y la llama de la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa enmarcada en un aut&eacute;ntico puzle de complejas y gigantescas piezas regionales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Breno Bringel \/ investigador en la UNICAMP (Brasil) y miembro del Komit&eacute; de Apoyo al MST de Madrid. 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