{"id":2930,"date":"2006-10-02T17:06:11","date_gmt":"2006-10-02T17:06:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mst\/2006\/10\/02\/los-campesinos-sin-tierra-dan-la-espalda-a-lula\/"},"modified":"2017-10-02T21:41:09","modified_gmt":"2017-10-02T21:41:09","slug":"los-campesinos-sin-tierra-dan-la-espalda-a-lula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/2006\/10\/02\/los-campesinos-sin-tierra-dan-la-espalda-a-lula\/","title":{"rendered":"Los campesinos sin tierra dan la espalda a Lula"},"content":{"rendered":"<h2>  <\/h2>\n<h2>  <\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 10pt; font-family: TheSansCorrespondence; font-weight: normal\">El MST reprocha al presidente no haber hecho una reforma agraria<\/span><\/h2>\n<p>     <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">En la vereda de un polvoriento camino de tierra que desciende hasta la ciudad de Cajamar, al norte de S&atilde;o Paulo, se levantan varios chamizos construidos con planchas de madera y telas donde unas 40 familias viven desde hace cinco a&ntilde;os. El terreno donde habitan pertenece a la Compa&ntilde;&iacute;a de Aguas del Estado de S&atilde;o Paulo, pero ellos tratan de transformarlo en un pueblo de peque&ntilde;os agricultores al que han denominado Irma Alberta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Son una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de las 180.000 familias que, bajo la direcci&oacute;n del Movimiento Sin Tierra (MST), ocupan terrenos por todo Brasil y echan en cara al presidente Luiz In&aacute;cio Lula da Silva que no haya realizado una profunda reforma agraria. Brasil es el pa&iacute;s que cuenta con los mayores latifundios del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Cuando quedan tres d&iacute;as para las elecciones presidenciales del pr&oacute;ximo domingo -la campa&ntilde;a finaliz&oacute; ayer- el tema del reparto de la tierra no ha sido mencionado por ninguno de los dos principales candidatos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Rosana Santos, de 21 a&ntilde;os, es la &quot;coordinadora del sector de educaci&oacute;n&quot; del asentamiento. Lleva tres a&ntilde;os aqu&iacute; con sus padres y un hermano y espera que dentro de poco, al igual que ha sucedido en otros sitios, el Estado termine reconociendo la situaci&oacute;n y oficialice el asentamiento; es decir, les otorgue el derecho sobre la tierra que ocupan. &quot;Este terreno no s&oacute;lo era improductivo, sino que la compa&ntilde;&iacute;a propietaria pensaba instalar un basurero&quot;, explica mientras recuerda que los momentos de mayor tensi&oacute;n se han vivido en la media docena de ocasiones en que la compa&ntilde;&iacute;a ha tratado de expulsarlos. Desde que el MST fue fundado, en 1984, unas 350.000 familias han visto legalizada su situaci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Sin luz, sin agua corriente, sin alcantarillado ni escuela, y con un s&oacute;lo tel&eacute;fono instalado en una caseta bajo la bandera roja del MST, Rosana y otros vecinos del asentamiento aseguran que la vida all&iacute; es mucho mejor que la que han dejado atr&aacute;s. Pero no todos han pensado igual; y de hecho a lo largo de los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, varias familias han optado por cambiar de aires.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Aunque est&aacute;n relativamente cerca de la ciudad, y por tanto tienen accesos a los comercios, lo cierto es que la vida gira en torno a un huerto donde se cultivan desde cebollas a hierbas medicinales. &quot;Alguna vez nos traen la Cesta B&aacute;sica del Gobierno&quot;. Se trata de una ayuda que forma parte del programa de lucha contra el hambre, puesto en marcha por Lula &quot;Pero llega a veces y tiene que quedar claro que es muy, muy b&aacute;sico, apenas harina y jud&iacute;as&quot;, subraya la joven.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">&quot;Lula ha errado en la distribuci&oacute;n de la riqueza por tres motivos&quot;, subraya Jo&atilde;o Paulo Gon&ccedil;alves, de la Direcci&oacute;n Nacional del MST. &quot;En primer lugar, ha mantenido la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de Fernando Henrique Cardoso [presidente entre 1995 y 2002]. Ese ha sido su pecado capital. En segundo lugar, al no tener mayor&iacute;a en el Congreso, y para poder aprobar las leyes, ha hecho una alianza muy complicada con sectores muy conservadores y extremadamente corruptos de la sociedad. Y en tercer lugar, no tiene proyecto para Brasil. O mejor, el proyecto de Lula es el <em>lulismo<\/em> que s&oacute;lo est&aacute; en su cabeza&quot;, a&ntilde;ade.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Parad&oacute;jicamente el MST coincide con la oposici&oacute;n socialdem&oacute;crata en acusar a Lula, no por lo que ha hecho durante su gesti&oacute;n, sino por las oportunidades que ha dejado pasar, aunque claro que en direcci&oacute;n radicalmente opuesta. &quot;No pensamos que Lula sea un traidor; de hecho no hemos pedido a nuestros seguidores que voten contra &eacute;l, pero ha dejado pasar las oportunidades. Por ejemplo no ha querido hacer como Hugo Ch&aacute;vez en Venezuela, que aunque haga negocios con Estados Unidos ha sido capaz de construir una alianza con una amplia base social&quot;, apunta el dirigente del MST.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Es cierto que el Movimiento Sin Tierra no ha dado consigna a sus seguidores para votar, pero no lo es menos que las posibilidades reales de que, por ejemplo, los votantes del asentamiento de Irma Alberta, acudan a las urnas el domingo son muy escasas, por no decir nulas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Sin recursos, ni medios de transporte, se encuentran en la mayor&iacute;a de los casos a cientos de kil&oacute;metros de los lugares donde fueron censados; y eso que Irma Alberta es el primer asentamiento cercano a un casco urbano. Los dem&aacute;s est&aacute;n pr&aacute;cticamente aislados. Aunque todas las familias que actualmente est&aacute;n en el asentamiento votar&aacute;n al mismo candidato -y hay que descontar a los ni&ntilde;os- apenas llegar&iacute;an al medio punto porcentual del censo nacional. Resultado: el tema ya no est&aacute; en el debate pol&iacute;tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-family: TheSansCorrespondence\">Los moradores del asentamiento lo saben. &quot;Las elecciones no son la soluci&oacute;n para los problemas de Brasil. El cambio vendr&aacute; por la organizaci&oacute;n del pueblo&quot;, destaca otra joven que se encarga de controlar el acceso al lugar. Los comicios tampoco preocupan a dos hombres que rondan los sesenta y presentan un aspecto de tener noventa, ocupados en pelar unas jud&iacute;as peque&ntilde;as y tiernas que luego vender&aacute;n en la ciudad a 8 reales (unos 2 euros) el kilo. &quot;&iquest;Sabe el trabajo y el tiempo que me lleva conseguir un kilo de &eacute;stas?&quot;, pregunta uno de ellos se&ntilde;alando un plato lleno de jud&iacute;as. &quot;No me importa quien sea el pr&oacute;ximo presidente&quot;, termina.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El MST reprocha al presidente no haber hecho una reforma agraria En la vereda de un polvoriento camino de tierra que desciende hasta la ciudad de Cajamar, al norte de S&atilde;o Paulo, se levantan varios chamizos construidos con planchas de madera y telas donde unas 40 familias viven desde hace cinco a&ntilde;os. 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