{"id":2701,"date":"2005-01-03T15:11:20","date_gmt":"2005-01-03T15:11:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mst\/2005\/01\/03\/mst-y-movimientos-sociales-en-el-estado-espanol\/"},"modified":"2017-10-02T21:43:11","modified_gmt":"2017-10-02T21:43:11","slug":"mst-y-movimientos-sociales-en-el-estado-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/2005\/01\/03\/mst-y-movimientos-sociales-en-el-estado-espanol\/","title":{"rendered":"MST Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN EL ESTADO ESPA\u00d1OL"},"content":{"rendered":"<table width=\"73%\" border=\"0\" align=\"center\">\n<tr>\n<td bgcolor=\"#6699cc\">\n<div align=\"center\">\n<div align=\"left\">Este art\u00edculo fue           editado en Viento Sur, n. 61, Abril 2002. <\/div>\n<p>        <!-- #EndEditable --><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td bgcolor=\"#9999ff\">\n<div align=\"center\"><!-- #BeginEditable \"TITULO\" -->         <strong><strong>MST Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN EL ESTADO ESPA\u00d1OL<\/strong><\/strong>         <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>        <!-- #EndEditable --><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td bgcolor=\"#6699cc\"><!-- #BeginEditable \"Autor\" -->      <\/p>\n<div align=\"center\"><em>\u00c1ngel Calle<\/em><\/div>\n<p>      <!-- #EndEditable --><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td bgcolor=\"#6699cc\"><!-- #BeginEditable \"Cosilla1\" -->      <\/p>\n<div align=\"center\"><em>Universidad Carlos III de Madrid<\/em><\/div>\n<p>      <!-- #EndEditable --><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td bgcolor=\"#6699cc\"><!-- #BeginEditable \"Cosilla2\" --><!-- #EndEditable --><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><!-- #BeginEditable \"texto\" -->       <\/p>\n<div align=\"justify\">\n<p> <strong>1. Introducci\u00f3n <\/strong>         <\/p>\n<p>Este art\u00edculo pretende ofrecer un peque\u00f1o an\u00e1lisis de la realidad del           Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, apuntando           algunos factores internos y externos que puedan explicar la fortaleza           de este movimiento social. Al mismo tiempo, este an\u00e1lisis nos sirve           para reflexionar sobre determinados movimientos sociales de nuestro           Estado, en particular, sobre los movimientos de solidaridad global (radicalmente           democr\u00e1ticos), y a los que la prensa ha bautizado como el movimiento           anti-globalizaci\u00f3n, en el contexto de las diferentes campa\u00f1as UE 2002           <sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">           1<\/a><\/sup><\/p>\n<p> <strong>2. El MST <\/strong>         <\/p>\n<p>El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil se           funda en 1984 fruto de las experiencias hist\u00f3ricas de movimientos campesinos           y del apoyo de la Comisi\u00f3n Pastoral de la Tierra, ligada a las Iglesias           cat\u00f3licas y protestantes, y de sindicatos de trabajadores. Brasil es           hoy un pa\u00eds en el que un 1% de los propietarios controla el 50% de las           tierras; muchos de los grandes latifundios, el 50% seg\u00fan el gobierno           en la zona del Amazonas y 100 millones de hect\u00e1reas en todo el pa\u00eds,           tienen su origen en t\u00edtulos de propiedad falsificados. El MST se propone           como objetivo b\u00e1sico la realizaci\u00f3n de una profunda reforma agraria           al servicio de un potencial de 4 millones de campesinos. Su Utop\u00eda apunta           m\u00e1s alto: la construcci\u00f3n democr\u00e1tica de una sociedad sin explotadores           ni explotados, basada en los principios del &quot;socialismo&quot; y del &quot;humanismo&quot;,           en la que deber\u00e1n imperar &quot;la justicia social y la igualdad de derechos           econ\u00f3micos, pol\u00edticos, sociales y culturales&quot;, procurando tambi\u00e9n &quot;combatir           todas las formas de discriminaci\u00f3n social y buscar la participaci\u00f3n           igualitaria de la mujer&quot;<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">2<\/a><\/sup>           . Junto a este ideario, que se renueva en encuentros extraordinarios           cada 5 a\u00f1os que persiguen sobre todo una confraternizaci\u00f3n de los integrantes           del movimiento social (el \u00faltimo congreg\u00f3 a 11.000 en agosto de 2000),           el MST elabora unas pautas pol\u00edticas concretas cada dos a\u00f1os, donde           se definen alianzas y estrategias t\u00e1cticas: movilizaciones contra el           ALCA o la Deuda, apoyos al movimiento obrero de las grandes ciudades,           acuerdos con otras organizaciones campesinas o con redes de excluidas           y excluidos (sin techo, sin empleo, expropiados), etc. <\/p>\n<p>En lo que se refiere a la lucha en el campo, dos son los frentes b\u00e1sicos           del MST. El primero consiste en la organizaci\u00f3n y el apoyo a los sin-tierra           en la realizaci\u00f3n de ocupaciones de latifundios improductivos y que,           seg\u00fan la ley, deber\u00edan ser expropiadas por el gobierno. El segundo frente           lo constituyen los campesinos y campesinas que ya consiguieron un pedazo           de tierra y que se agrupan en asentamientos. Contribuyen al mantenimiento           del MST y participan de ocupaciones y de actos de presi\u00f3n para solidarizarse           con los sin-tierra que tomaron alg\u00fan latifundio, y tambi\u00e9n para exigir           apoyo t\u00e9cnico y econ\u00f3mico al gobierno, m\u00e1s pendiente de buscar d\u00f3lares           para el pago de la Deuda Externa<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">3<\/a><\/sup>.         <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha conseguido el MST en estos 17 a\u00f1os de lucha? Ciertamente, Brasil           sigue siendo un pa\u00eds marcado por profundas desigualdades (el 10% acumula           28 veces m\u00e1s renta que el 10% m\u00e1s pobre) y dista mucho de la Utop\u00eda           socialista. Pero en la pr\u00e1ctica, de las 400.000 familias asentadas a           trav\u00e9s de la reforma agraria, un 85% lo hicieron tras participar en           la lucha pol\u00edtica de los sin-tierra. El MST cuenta en la actualidad           con 81 cooperativas agropecuarias que permiten una subsistencia mucho           m\u00e1s digna que la del peque\u00f1o agricultor no organizado, tal y como reconoce           la propia FAO. En ciertos asentamientos la producci\u00f3n es totalmente           colectiva. La reforma agraria est\u00e1 hoy en la agenda pol\u00edtica de los           partidos, principalmente de izquierda. La pol\u00edtica de represi\u00f3n (1.600           muertos en las luchas campesinas de las \u00faltimas d\u00e9cadas) y la imagen           de &quot;violencia&quot; y &quot;corrupci\u00f3n&quot; que los medios en general asignan al MST           no han conseguido frenar a este movimiento social, que continua siendo           apoyado por 2\/3 de la poblaci\u00f3n, si bien determinadas acciones (como           la ocupaci\u00f3n de edificios de la administraci\u00f3n) reciben ciertas cr\u00edticas.         <\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las claves m\u00e1s significativas que pueden explicarnos la           fortaleza del MST? En primer lugar, la propia <em>naturaleza del conflicto<\/em>           que hunde sus ra\u00edces en el entorno de los sin-tierra. La emigraci\u00f3n           a la ciudad ofrece desempleo y marginalidad. Muchos son los que vuelven           al campo tras una experiencia &quot;frustrante&quot; y deciden engrosar las filas           del MST. El conflicto es urgente, muy visible y el MST no s\u00f3lo goza           de la credibilidad de los sin-tierra en la lucha por sus derechos, sino           que tambi\u00e9n ofrece una <em>representaci\u00f3n del conflicto<\/em> n\u00edtida y           contrastable, al ligar los problemas locales con la reforma agraria,           y de ah\u00ed saltar a la cr\u00edtica al modelo neoliberal, proponiendo un desarrollo           de Brasil centrado en las necesidades sociales internas y no en las           demandas econ\u00f3micas externas. <\/p>\n<p>Como <em>acci\u00f3n colectiva<\/em> en pos de la resoluci\u00f3n del conflicto,           la ocupaci\u00f3n de tierras es una pieza central de la propuesta del MST.           La asignatura que todo movimiento social pretende aprobar es la reintegraci\u00f3n           de la justicia en las normas sociales y jur\u00eddicas existentes. Para ello           es esencial poner de relieve la contradicci\u00f3n existente entre justicia           y orden legal. La ocupaci\u00f3n restaura la justicia en el orden social           y obliga al gobierno y a las elites a &quot;mover ficha&quot;. Gandhi iba a buscar           con los suyos la sal prohibida por los ingleses; Martin Luther King           se sentaba en los restaurantes prohibidos para los negros. Aqu\u00ed, en           el Estado espa\u00f1ol, los espacios sociales abiertos por el movimiento           okupa, la consulta social de 2000 de RCADE, el firme Campamento de la           Esperanza de trabajadores y trabajadoras de Sintel y los encierros en           el 2001 contra la Ley de Extranjer\u00eda, son ejemplos de acciones que promueven           la restauraci\u00f3n de la justicia, tratando de implicar a la ciudadan\u00eda,           y todo ello sin que se produzca un incremento de la violencia social,           antes al contrario. <\/p>\n<p>No obstante, la acci\u00f3n del MST no se detiene en la ocupaci\u00f3n. El objetivo           del MST es &quot;derribar tres barreras: la del latifundio, la de la ignorancia,           la del capital&quot; seg\u00fan St\u00e9dile, uno de los l\u00edderes del movimiento<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">4<\/a><\/sup>.           Contra la barrera de la &quot;ignorancia&quot;, el MST cuenta, en el \u00e1mbito interno,           con m\u00faltiples iniciativas de formaci\u00f3n: 15.000 educadores, centros y           programas propios para el desarrollo de los asentamentos, contactos           con universidades que abren puertas y planes para la formaci\u00f3n de j\u00f3venes           sin-tierra (2.000 asistieron en el 2001 a la escuela de verano en la           universidad de Campinas), etc. Para ganarse la confianza de la ciudadan\u00eda,           el MST realiza campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n como las marchas, algunas           de incluso 3.000 kil\u00f3metros, en las cuales va explicando su proyecto           por ciudades y pueblos. <\/p>\n<p>El MST considera que las barreras del latifundio y del capital no caer\u00e1n           por la sola presi\u00f3n de las ocupaciones. Por ello trabaja junto a otros           actores, institucionales o no, para crear espacios que permitan construir           alternativas de desarrollo para Brasil. Tal es el caso del Proyecto           Popular, en el que ONGs, partidos, sindicatos, movimientos sociales           y algunos sectores de las Iglesias tratan de crear un foro de debate           estable del que salgan propuestas concretas. En algunos casos, el MST           considera que, sin hipotecar sus principios, las necesidades sociales           de los campamentos y asentamientos (educaci\u00f3n, sanidad, transporte,           cr\u00e9ditos) o la b\u00fasqueda de una proyecci\u00f3n medi\u00e1tica de sus reivindicaciones,           bien puede justificar el entablar un di\u00e1logo con la administraci\u00f3n p\u00fablica.         <\/p>\n<p>En lo que respecta a las <em>formas de coordinaci\u00f3n<\/em> de un movimiento           social implantado en una variedad de contextos hist\u00f3ricos<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">5<\/a><\/sup>,           el MST es un ejemplo pr\u00e1ctico de la superaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica a la           que se enfrenta todo movimiento social: la b\u00fasqueda de un equilibrio           entre coordinaci\u00f3n y descentralizaci\u00f3n. Por un lado, el MST se inclina           hacia un centralismo democr\u00e1tico (direcci\u00f3n nacional de 25 personas           + estados que incorporan estrategias locales) muy abierto (congresos           nacionales de militantes + encuentros nacionales que marcan direcciones           pol\u00edticas), dif\u00edcilmente exportable a Europa, pero que ilustra la voluntad           del movimiento en avanzar conjuntamente cultivando la democracia interna.           Por otro lado, la descentralizaci\u00f3n es patente en la autonom\u00eda de las           direcciones de cada estado (que permite aplicar en un contexto las estrategias           acordadas en el \u00e1mbito nacional) y en la radicalidad democr\u00e1tica sobre           la que, en \u00faltima instancia, se afianza la lucha pol\u00edtica del MST en           sus dos frentes, campamentos y asentamientos. Los campamentos cuentan           con una asamblea de delegados que decide soberanamente sobre las acciones           a realizar. Estos delegados son representantes de asambleas de 8 o 10           familias acampadas. En cada campamento, y eventualmente en cada grupo           de familias, existen responsables por \u00e1reas de negociaci\u00f3n, educaci\u00f3n,           seguridad, salud, etc. de tal manera que hasta el \u00faltimo sin-tierra           participa en decisiones colectivas y est\u00e1 informado-a de las mismas.           Por su parte, los asentamientos deciden el tipo de cooperativismo (o           la ausencia del mismo) a practicar, as\u00ed como el grado de involucraci\u00f3n           en la lucha; generalmente se contribuye al MST con un 3% de lo producido           y de los cr\u00e9ditos recibidos, y donde el cooperativismo alcanza cotas           mayores de colectivismo, se liberan personas para coordinar la lucha           en otros lugares de Brasil. <\/p>\n<p>En el MST la consigna es clara: no imponer, sino ayudar a crear. Ello           se refleja en la forma en que operan las comisiones de trabajo (educaci\u00f3n,           frente de masas, cooperativas, internacional, finanzas, etc.). Sobre           cualquier rigidez estructural, se prima la creatividad y la libre participaci\u00f3n           en estas comisiones. Funci\u00f3n antes que estructura, para garantizar que           el MST tenga su fuerza real en las bases, en las personas que se implican           en su lucha. La descentralizaci\u00f3n no es entonces un medio, sino un fin:           coordinaci\u00f3n necesaria para mantener un movimiento social hacia su Utop\u00eda,           que es bien distinto de convertir un movimiento social en una organizaci\u00f3n<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">6<\/a><\/sup>.         <\/p>\n<p><strong>3. Movimientos de solidaridad global en nuestro Estado: algunos           apuntes <\/strong> <\/p>\n<p>Antes de sugerir comparaciones entre el MST y los movimientos en nuestro           Estado, conviene reflexionar con el espacio social y la cultura pol\u00edtica           en la que se encuentra inmerso el movimiento brasile\u00f1o. En este sentido,           muchas movilizaciones en Latinoam\u00e9rica no son comprensibles si no reparamos           en la consistencia y la centralidad de sus valores comunitarios. Ejemplos           paradigm\u00e1ticos de esta integraci\u00f3n individuo-comunidad-naturaleza son           movimientos como el zapatista y los ind\u00edgenas de Ecuador. Ello es as\u00ed           por dos razones. La primera, asentada en el \u00e1mbito de la subjetividad,           nos remite a la existencia de culturas ancestrales (caso de la cultura           maya), o m\u00e1s modernas (zapatismo, teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n en el Brasil)           que, en uni\u00f3n con el palpitar revolucionario latinoamericano de los           60 y 70, entrelazan y hacen inseparable lo com\u00fan de lo particular, la           liberaci\u00f3n social de la personal<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">7<\/a><\/sup>.           Todo oprimido es un poco dependiente de su opresor, quiere ser como           \u00e9l, ven\u00eda a afirmar Paulo Freire. Por lo tanto, librarnos de la violencia           no puede equivaler a &quot;librarnos&quot; de los opresores. La liberaci\u00f3n ha           de ser conjunta: de la ciudadan\u00eda en su totalidad y de cada persona           en particular. <\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n, de \u00edndole m\u00e1s objetiva, es la retroalimentaci\u00f3n y           puesta en pr\u00e1ctica de estos valores a trav\u00e9s de una socializaci\u00f3n intensa           en espacios alternativos al orden que se desaf\u00eda: los campamentos del           MST resisten las embestidas policiales y paramilitares, am\u00e9n de la falta           de alimentos, por espacio de dos a siete a\u00f1os; los movimientos ind\u00edgenas,           a su vez, se levantan sobre comunidades donde generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n           se fortalece la resistencia cultural y pol\u00edtica. <\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n, en los grandes centros urbanos del llamado Norte,           estos dos motores de la lucha pol\u00edtica, salvo excepciones, est\u00e1n ausentes           o no son tan consistentes. El individualismo y el materialismo de nuestras           sociedades dejan huella en las condiciones subjetivas en las que recreamos           nuestros movimientos sociales. Bien a trav\u00e9s del idealismo cient\u00edfico,           bien a trav\u00e9s de la acci\u00f3n irreflexiva, o bien impulsados por el cultivo           de un hedonismo, Occidente tiende hacia la &quot;cultura&quot; del yo. As\u00ed, asistir           a una asamblea en Brasil (del MST o de otras redes sociales), supone           comprobar que, cuando hay convicci\u00f3n en lo com\u00fan y no se parte de lo           particular, es posible hablar sin levantar la voz, escuchar silencios           entre las intervenciones, y sobre todo, dejar atr\u00e1s intereses corporativos           o el sectarismo de identidades no dispuestas a &quot;contaminarse&quot; por el           resto de la humanidad. Un panorama distinto, pues, de las reuniones           que protagonizan los movimientos de solidaridad global en este Estado,           a juzgar por las cr\u00edticas vertidas a la reuni\u00f3n estatal sobre Campa\u00f1as           UE 2002 de Zaragoza, en noviembre de 2001<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">8<\/a><\/sup>.         <\/p>\n<p>Por otra parte, a pesar del acceso a recursos y a internet, la comunicaci\u00f3n           real es dif\u00edcil en nuestras ciudades, obstaculizando la creaci\u00f3n de           c\u00f3digos culturales compartidos e impidiendo limar asperezas y desconfianzas.           As\u00ed, por poner un ejemplo, en Brasil la foto del Che presidir\u00e1 las casas           de los sin-tierra, de los militantes del CUT y del PT, y de alg\u00fan que           otro espacio ligado a alguna de las iglesias que existen. Constituyen           s\u00edmbolos y lenguajes que trascienden generaciones y espacios sociol\u00f3gicos,           a diferencia de lo que ocurre por estos lares. Y existen porque se recrean           y comparten en espacios f\u00edsicos, tanto en los propios de cada colectivo,           como en la multitud de redes y experiencias que los ponen en contacto.           Tal es el caso de las grandes marchas y congregaciones rumbo a Brasilia           que han dado lugar, una vez que culturas y experiencias comunes se han           asentado, al Foro Nacional de Luchas (FNL) que aglutina a sectores sociales           opuestos a las pol\u00edticas neoliberales. No caigamos en la tentaci\u00f3n de           pensar que la existencia del Foro ha dado lugar a la recreaci\u00f3n de espacios           sociales, acciones y discursos compartidos. M\u00e1s bien ha acontecido al           rev\u00e9s, pues no podemos olvidar que estos actores pol\u00edticos provienen           de la movilizaci\u00f3n com\u00fan que derrib\u00f3 la dictadura a comienzos de los           80. En el Estado Espa\u00f1ol, por el contrario, las redes entre distintos           colectivos sociales son a\u00fan muy d\u00e9biles. As\u00ed, por poner el ejemplo de           Madrid, no existe una gran tradici\u00f3n de trabajo conjunto entre sectores           m\u00e1s ligados a los nuevos movimientos sociales (ecologistas, pacifistas,           redes ciudadanas, incluso okupas) y sectores provenientes de vertientes           m\u00e1s institucionales, principalmente del movimiento obrero (partidos,           sindicatos, ONGs u otros colectivos pol\u00edticos). Y en algunos casos,           la memoria hist\u00f3rica de esas relaciones est\u00e1 plagada de referencias           a desencuentros en \u00e1mbitos muy concretos (posicionamiento frente a la           Guerra de Bosnia, por ejemplo) o en planos de mayor alcance (descr\u00e9dito           de la acci\u00f3n institucional entre parte de la militancia m\u00e1s joven, temor           a la &quot;inorganicidad creativa&quot; de los nuevos movimientos sociales). All\u00e1           donde se desarrollan espacios de interacci\u00f3n al margen de las campa\u00f1as           (foros, mesas de trabajo, redes locales), se trabaja denodadamente en           encontrar unos m\u00ednimos de interacci\u00f3n en las asambleas, y los personalismos           desaparecen ante la preocupaci\u00f3n por la libertad com\u00fan, encontramos           una mayor fluidez para desactivar desencuentros y alcanzar consensos           que tienen su reflejo en la pr\u00e1ctica (por poner unos ejemplos, v\u00e9anse           las contra-cumbres de Barcelona o C\u00e1ceres; y tambi\u00e9n en Madrid la coordinaci\u00f3n           de espacios frente a la cumbre Uni\u00f3n Europea-Am\u00e9rica Latina). <\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de estos desencuentros nos lleva al tema de la hipersensibilidad           frente al poder como una de las caracter\u00edsticas de los movimientos sociales           contempor\u00e1neos. Sus ra\u00edces pueden estar, en algunos casos, en el legado           cultural e ideol\u00f3gico del anarquismo. Pero en realidad, es una caracter\u00edstica           que comparten integrantes e incluso colectivos que se declaran herederos           de corrientes marxistas. Esta hipersensibilidad es, por tanto, un principio,           m\u00e1s que un estado pasajero. Es decir, la democracia participativa o           radical, el c\u00f3mo al que est\u00e1n tan atentos muchos nuevos movimientos           sociales, no se acoge como medio para llegar a, sino como base fundante           de cualquier proyecto social. Aparte de constituir un principio, la           radicalidad democr\u00e1tica trata de impulsar espacios anclados en lo local,           que permitan constituir biograf\u00edas personales y colectivas realmente           alternativas al orden existente, y en las que las personas sean los           centros y no las organizaciones. No es una cuesti\u00f3n de eficiencia o           de nuevas metodolog\u00edas de movilizaci\u00f3n, sino de valores pol\u00edticos que,           parcialmente, se ven impulsados por estructuras como internet, velando           por la existencia constante de compartimentos sociales que no puedan           ser fagocitados por un pensamiento o sistema organizativo, sea \u00e9ste           de la \u00edndole que sea. Las asambleas (del MST o de los movimientos de           aqu\u00ed), la b\u00fasqueda de acciones que liguen lo local a lo global (campamentos,           ocupaciones, consultas sociales, llamadas a la acci\u00f3n, el trabajo en           los barrios), han venido para quedarse. Y la incomprensi\u00f3n o el rechazo           de esta cultura pol\u00edtica genera a veces tensiones cuando se insiste           en dar preeminencia a una hipot\u00e9tica estructura antes que a una coordinaci\u00f3n           demandada por una necesaria funci\u00f3n; coordinaci\u00f3n que ha de crecer al           calor de experiencias compartidas y confianzas asentadas en el seno           de una diversidad de sensibilidades pol\u00edticas. <\/p>\n<p>As\u00ed, el Foro Social de G\u00e9nova no es una experiencia &quot;transportable&quot;           a la realidad social de nuestro Estado. Las redes sociales que lo componen           tienen un inusitado vigor fruto de m\u00faltiples experiencias locales (afianzamiento           en los 90 de las redes de centros sociales okupados y de movimientos           zapatistas como Ya Basta que pasaron a convertirse en importantes referentes           pol\u00edticos y culturales; sinergias positivas de base entre movimientos           cristianos, pacifistas, ONGs, etc. como puede ser la Rete Lilliput;           fortaleza del movimiento estudiantil), y de la confianza tejida, fruto           de a\u00f1os de interacci\u00f3n en torno a din\u00e1micas concretas de lucha pol\u00edtica,           entre movimientos sociales y ciertos sindicatos (Confederazione Cobas)           y partidos (caso de Rifondazione Comunista, Verdi, y otros). El Foro           Social de G\u00e9nova deber\u00eda ser, entonces, una experiencia aleccionadora           e ilusionante de c\u00f3mo traspasar el umbral de esta etapa &quot;pre-social&quot;,           caracterizada por una debilidad extrema de culturas sociales que se           adecuen a un trabajo &quot;en redes&quot;, lo que imposibilita un di\u00e1logo pol\u00edtico           sostenido y una construcci\u00f3n de discursos y acciones compartidos. <\/p>\n<p>Por el contrario, parece que las campa\u00f1as bajo la presidencia espa\u00f1ola           de la Uni\u00f3n Europea se volver\u00e1n a caracterizar por una preeminencia           de la protesta y de la sensibilizaci\u00f3n en torno a las grandes cumbres.           Propuestas de trabajo local que ayudasen a vertebrar y conectar redes           de base han pasado desapercibidas. La ciudadan\u00eda dif\u00edcilmente se va           a acercar a unos movimientos sociales si \u00e9stos permanecen lejanos, desconectados           entre s\u00ed y m\u00e1s pendientes de hacer valer intereses o visiones particulares           del conflicto. <\/p>\n<p>Atreverse a sugerir direcciones de los movimientos de solidaridad global           es, m\u00e1s que arriesgado, un ejercicio poco recomendable, habida cuenta           de que, sin obviar experiencias hist\u00f3ricas de luchas sociales, estamos           ya embarcados en una realidad pol\u00edtica en la que los procesos son &quot;muy           actuales&quot; y est\u00e1n &quot;muy vivos&quot;<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">9<\/a><\/sup>.           Por ello, me atrever\u00e9 a sugerir algunas claves sobre las que deber\u00edamos           reflexionar para, sin decidir el hacia d\u00f3nde caminar, s\u00ed nos ayuden           a construir el c\u00f3mo caminar: \u00b7 <\/p>\n<\/p>\n<ul>\n<li>Acci\u00f3n: s\u00f3lo un adecuado balance (para poner en evidencia los               conflictos y &quot;resolverlos&quot;) entre iniciativas locales y globales               nos permitir\u00e1n agrandar nuestro tejido social; am\u00e9n de hacer de               la ciudadan\u00eda el sujeto hist\u00f3rico de cambio, debe buscarse la complementariedad               entre desobediencias constructivas, sensibilizaci\u00f3n y presi\u00f3n institucional.               \u00b7 <\/li>\n<li>Coordinaci\u00f3n: habilitaci\u00f3n de espacios radicalmente locales y               democr\u00e1ticos desde los que delegar en coordinaciones m\u00e1s globales               atendiendo al contexto cultural y a las necesidades pol\u00edticas; refuerzo               de la comunicaci\u00f3n entre redes sociales mediante espacios e iniciativas               al margen de campa\u00f1as que permitan compartir biograf\u00edas y c\u00f3digos               culturales. \u00b7 <\/li>\n<li>Sentido pol\u00edtico: convivencia incluyente de grandes narrativas               que puedan ir sedimentando en principios comunes, de tal manera               que se prime el aumento de la vitalidad de los procesos reales en               aras de lo com\u00fan sobre los debates idealistas, los hechos inconexos               y los deseos de marcar direcciones.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En cualquier caso, cada movimiento social deber\u00e1 hacer un esfuerzo           por entender posiciones y culturas que, en principio, nos parecer\u00e1n           &quot;ajenas&quot; o &quot;contrarias&quot; a &quot;nuestro&quot; esp\u00edritu de solidaridad. La articulaci\u00f3n           social exigir\u00e1 firmeza en valores a la vez que generosidad en las iniciativas           concretas<sup><a href=\"http:\/\/www.sodepaz.org\/brasil\/Articulos\/AngelCalle.htm#note\">10<\/a><\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo fue editado en Viento Sur, n. 61, Abril 2002. MST Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN EL ESTADO ESPA\u00d1OL &nbsp; \u00c1ngel Calle Universidad Carlos III de Madrid &nbsp; &nbsp; 1. Introducci\u00f3n Este art\u00edculo pretende ofrecer un peque\u00f1o an\u00e1lisis de la realidad del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, apuntando algunos factores internos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":150,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[6],"class_list":["post-2701","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicaciones","tag-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2701","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/150"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2701"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2701\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4812,"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2701\/revisions\/4812"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/mstmadrid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}