{"id":480,"date":"2024-11-08T17:21:17","date_gmt":"2024-11-08T16:21:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/labretxa\/?p=480"},"modified":"2024-11-17T21:07:55","modified_gmt":"2024-11-17T20:07:55","slug":"fascismo-y-movimientos-sociales-en-la-era-del-populismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.sindominio.net\/labretxa\/2024\/11\/08\/fascismo-y-movimientos-sociales-en-la-era-del-populismo\/","title":{"rendered":"Fascismo y movimientos sociales en la era del populismo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/blogs.sindominio.net\/labretxa\/files\/2024\/11\/Info-Fasc-1-copyprue-724x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-497\" srcset=\"https:\/\/blogs.sindominio.net\/labretxa\/files\/2024\/11\/Info-Fasc-1-copyprue-724x1024.png 724w, https:\/\/blogs.sindominio.net\/labretxa\/files\/2024\/11\/Info-Fasc-1-copyprue-212x300.png 212w, https:\/\/blogs.sindominio.net\/labretxa\/files\/2024\/11\/Info-Fasc-1-copyprue-768x1086.png 768w, https:\/\/blogs.sindominio.net\/labretxa\/files\/2024\/11\/Info-Fasc-1-copyprue.png 794w\" sizes=\"auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este texto es el resultado de una charla-debate p\u00fabica que hicimos hace unos meses en el CSOA Can Vies y de las reflexiones y discusiones surgidas entorno a ella. Hablamos aqu\u00ed sobre el fen\u00f3meno del fascismo en la era del populismo, enfocado tanto desde una perspectiva tanto te\u00f3rica como militante.<\/p>\n\n\n\n<p>De entrada, \u00abfascismo\u00bb es una palabra familiar para nosotres: la o\u00edmos constantemente en televisi\u00f3n y en internet, aparece en debates, documentales y obras de ficci\u00f3n. De hecho, es raro simpatizar con el movimiento anarquista y no haber asistido nunca a alguna charla, acto, convocatoria o acci\u00f3n relacionada con el antifascismo. La izquierda radical es antifascista, el anarquismo es antifascista, e incluso la socialdemocracia suele condenar al fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si nos preguntamos qu\u00e9 es el fascismo y, sobre todo, qu\u00e9 lo diferencia de otras formas de autoritarismo, tanto actuales como pasadas, lo m\u00e1s probable es que la confusi\u00f3n y la duda asalten nuestro estado de \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso mismo nos ocurri\u00f3 a nosotres que, despu\u00e9s de llevar unos cuantos a\u00f1os militando en entornos antifascistas, nos preguntamos casi por casualidad \u00bfDe qu\u00e9 hablamos cuando hablamos de fascismo?<\/p>\n\n\n\n<p>No saber la respuesta a esta pregunta nos preocup\u00f3 un poco, pues es dif\u00edcil luchar contra algo que s\u00f3lo comprendes intuitivamente. Decidimos que era necesario investigar un poco m\u00e1s sobre el tema a la vez que promov\u00edamos espacios de debate y estudio que nos ayudaran a crecer y a afilar nuestras posturas pol\u00edticas y estrat\u00e9gicas en torno al fascismo y el antifascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que viene a continuaci\u00f3n son s\u00f3lo las primeras pistas, los lugares hacia donde nos ha llevado este proceso. Este texto no intenta ser acad\u00e9mico, s\u00f3lo queremos compartir con nuestres compa\u00f1eres el esbozo de algunas reflexiones y, con un poco de suerte, ayudar a trazar m\u00e1s y mejores discusiones sobre este tipo de cuestiones en nuestros entornos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las diferentes perspectivas y sus aplicaciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para empezar a abordar la cuesti\u00f3n, creemos \u00fatil separar todas las acepciones del concepto fascismo en dos grandes perspectivas:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Perspectiva historicista: Abarca las definiciones que conciben el fascismo como un fen\u00f3meno hist\u00f3rico concreto y no extrapolable a otras coyunturas distintas a la del momento hist\u00f3rico en el que surgi\u00f3. Para la perspectiva historicista, el fascismo es un fen\u00f3meno \u00fanica y exclusivamente hist\u00f3rico, anclado en un periodo temporal bien definido y diferenciado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Perspectivas antropol\u00f3gica y sociol\u00f3gica: conciben al fascismo como un conjunto de caracter\u00edsticas aplicables en potencia a cualquier fen\u00f3meno pol\u00edtico. Estas perspectivas estudian el fascismo como un fen\u00f3meno trans-hist\u00f3rico (que no depende de un momento hist\u00f3rico particular).<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la perspectiva historicista, el fascismo puede ser ubicado en una etapa hist\u00f3rica determinada, que comprende desde el periodo de entreguerras en la Europa del siglo XX, hasta la ca\u00edda de los reg\u00edmenes fascistas tras la 2a Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto de vista, la existencia de \u00abnuevos fascismos\u00bb podr\u00eda entenderse como anacr\u00f3nica y, por ende, el uso del calificativo \u00abfascista\u00bb ser\u00eda inadecuado para hablar de movimientos surgidos con posterioridad. As\u00ed, la palabra fascismo hace referencia a movimientos capitaneados por grandes partidos de masas que empleaban rituales colectivos y un discurso sumido en la violencia, para exaltar la noci\u00f3n de raza y la idea totalitaria de naci\u00f3n, y que en el per\u00edodo de entreguerras del s. XX desarrollaron una alternativa pol\u00edtica revolucionaria antidemocr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, bajo esta perspectiva, el fascismo ser\u00eda una experiencia hist\u00f3rica ya superada y las nuevas oleadas de \u00abfascismo\u00bb ser\u00edan herederas de ella, pero no podr\u00edan considerarse estrictamente fascistas al estar ubicadas en un contexto hist\u00f3rico diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si por el contrario analizamos al fascismo como un movimiento pol\u00edtico-social transhist\u00f3rico, no lo vemos ya como un peligro anclado a un per\u00edodo hist\u00f3rico pasado, sino como una posibilidad social real, constantemente presente y sin un origen f\u00e1cilmente delimitable (ni tampoco un final).<\/p>\n\n\n\n<p>La diversidad de formas que adopt\u00f3 y adopta el fascismo ha llevado a intelectuales, pol\u00edticos y movimientos sociales hacia la b\u00fasqueda de los ejes troncales que unen a todas sus vertientes en un movimiento pol\u00edtico-social diferenciado del resto. Esta labor ha dado como resultado la concepci\u00f3n del fascismo como categor\u00eda pol\u00edtica formada por un conjunto de caracter\u00edsticas que pueden darse en cualquier momento de la historia y estar presentes en cualquier movimiento social o pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto de vista, el fascismo formar\u00eda parte de la amalgama de posibilidades sociales inherentes a la sociabilidad humana, convirti\u00e9ndose as\u00ed en una amenaza permanentemente presente a la que vigilar, contener y destruir. La amplitud de miras que presenta esta concepci\u00f3n, aunque interesante, muestra un peligro cuando se aplica de una manera excesivamente laxa.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de esta perspectiva es que cuando se intentan abarcar muchas experiencias bajo el la categor\u00eda fascismo, se cae en definiciones muy amplias y como consecuencia, se acaba usando de manera indiscriminada el calificativo \u00abfascista\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta \u00faltima concepci\u00f3n y de su aplicaci\u00f3n sobre el panorama pol\u00edtico actual se desprenden algunas cuestiones que debemos abordar.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la izquierda parlamentaria utiliza la etiqueta \u00abfascista\u00bb para descalificar a sus rivales pol\u00edticos, en especial durante periodos electorales. As\u00ed, busca generar un clima de alarma social desde el cual extraer la mayor cantidad de votos posibles, a base de infundir miedo al electorado. Mediante esta t\u00e1ctica, algunos partidos se presentan como el \u00fanico muro de contenci\u00f3n capaz de pararle los pies al fascismo: \u00abVotadme a m\u00ed que si no vienen ellos\u00bb. Como consecuencia, la maquinaria del estado sale reforzada en forma de garante y defensora de la democracia, mientras que el antifascismo y su lucha quedan relegados al mero juego parlamentario; ocultando la realidad vivida por aquelles que se enfrentan al fascismo en la calle y tratan de eliminarlo de sus barrios y centros de trabajo d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra postura es que el fascismo no debe entenderse como realidad pol\u00edtica anticuada, ya que, a d\u00eda de hoy, podemos verlo y se\u00f1alarlo tanto en la calle como en las instituciones. Tampoco debemos caer en el an\u00e1lisis r\u00edgido de sus causas, que en ocasiones resulta contradictorio y excesivamente gen\u00e9rico. Creemos \u00fatil entender esta realidad pol\u00edtica como una posibilidad existente y viva dentro de la mara\u00f1a social, pol\u00edtica e institucional actual; que se manifiesta en una serie de propuestas pol\u00edticas reales y conduce a la sociedad hacia el autoritarismo, el clasismo, el nacionalismo, el racismo y el emotivismo moral.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, en t\u00e9rminos generales, podr\u00edamos entender como fascista toda concepci\u00f3n de la realidad en la que prima la existencia de una clase social por encima de las otras; dentro de un sistema basado en la explotaci\u00f3n, fundamentado en una identidad grupal cerrada, en la discriminaci\u00f3n de lo que se considera \u00abel otro\u00bb y defendido mediante la aplicaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la violencia institucionalizada.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe delimitar tajantemente las caracter\u00edsticas de estos movimientos con el fin \u00fanico de generar calificativos que los desactiven, sino analizar las condiciones pol\u00edticas materiales existentes y organizar la lucha directa contra las intentonas, all\u00e1 donde se encuentren, del surgimiento de esta lacra social.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, aunque cabe recordar la capacidad que tiene el calificativo \u00abfascista\u00bb de convencer y movilizar a la lucha antifascista en contextos determinados, el uso de este recurso ret\u00f3rico es limitado y debe usarse con acierto; evitando as\u00ed su desgaste y p\u00e9rdida de efectividad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mecanismos represivos del Estado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso abordar un hecho profundamente relevante que condiciona y pone en perspectiva c\u00f3mo se desarrolla el fascismo a d\u00eda de hoy: la deriva autoritaria de los Estados a nivel mundial durante la \u00faltima d\u00e9cada y en concreto la situaci\u00f3n del Estado Espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>La intensificaci\u00f3n del control social mediante el endurecimiento de las penas de c\u00e1rcel por desordenes p\u00fablicos en protestas, las campa\u00f1as pol\u00edtico-medi\u00e1ticas en contra de la okupaci\u00f3n, la normalizaci\u00f3n de discursos de odio en redes sociales y tribunas parlamentarias, la militarizaci\u00f3n de las fronteras y el mayor gasto en ej\u00e9rcito y polic\u00eda, son algunos de los ejemplos que podemos nombrar como pol\u00edticas fascistificadoras que se est\u00e1n dando en nuestra sociedad. Sin embargo, estas pol\u00edticas est\u00e1n en ocasiones promovidas por las mismas fuerzas de izquierda que dicen luchar contra el fascismo. \u00bfC\u00f3mo explicamos esto?<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica burguesa se desarrolla dentro de un campo de actuaci\u00f3n limitado por las necesidades impuestas por el capital y la necesidad que tiene el mismo de maximizar las ganancias percibidas por los due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n. Su naturaleza extractivista est\u00e1 chocando de frente con los l\u00edmites ecol\u00f3gicos y f\u00edsicos del planeta. Situaci\u00f3n, que est\u00e1 derivando en la creaci\u00f3n de un contexto preb\u00e9lico de rearme de las grandes potencias mundiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Este nuevo contexto impone unas necesidades a los dirigentes del capital, que no solo deben actuar contra los capitales externos, sino que adem\u00e1s deben silenciar y desarticular las intentonas del \u00abenemigo interno\u00bb que tratar\u00e1 de no morir entre guerras y mundos en colapso. Para ello, fortalecer los mecanismos de control social violentos ser\u00e1 cada vez m\u00e1s necesario, generando as\u00ed un proceso de fascificaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de este proceso estamos viendo c\u00f3mo pol\u00edticas sociales a gran y peque\u00f1a escala, promulgadas por gobernantes autoconsagrades como defensores de la democracia, parad\u00f3jicamente adoptan una deriva fascistoide. Ante este contexto aparentemente contradictorio, volvemos a insistir en el hecho de que los estados capitalistas necesitan de elementos y pol\u00edticas fascistizantes para asegurar el funcionamiento del sistema. El recrudecimiento de estos m\u00e9todos violentos de control social no presupone una salida del camino marcado, sino la confirmaci\u00f3n de que el sistema tratar\u00e1 de prevalecer por encima de cualquier otra alternativa, desplegando y fortaleciendo la violencia que siempre ha tenido en sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Violencia que fue esencial en su creaci\u00f3n y sigue si\u00e9ndolo para su correcto funcionamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El contexto populista<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar que estas pol\u00edticas solo son posibles porque el espacio de la pol\u00edtica, institucional y no institucional, est\u00e1 fuertemente contaminado por un fen\u00f3meno que durante d\u00e9cadas se ha ido consolidando como sustrato de cualquier accionar pol\u00edtico. Nos referimos al fen\u00f3meno del populismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 es el populismo?<\/p>\n\n\n\n<p>A menudo se usa el concepto como un caj\u00f3n de sastre donde meter las experiencias pol\u00edticas y discursos que, o bien no cuadran con el binomio cl\u00e1sico europeo de derecha\/izquierda, liberalismo\/socialismo, o bien se alejan de las manifestaciones pol\u00edticas tradicionales relacionadas con el ejercicio de presi\u00f3n al aparato gubernamental y la pol\u00edtica parlamentaria. As\u00ed entran dentro de la categor\u00eda de populismo experiencias pol\u00edticas tan dispares como el 15M, el movimiento antimascarillas durante la pandemia de la COVID y el movimiento de los chalecos amarillos. Tambi\u00e9n podr\u00edan considerarse populistas partidos pol\u00edticos situados a las ant\u00edpodas del espectro ideol\u00f3gico institucional, como lo ser\u00edan Podemos y Vox.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la amplitud de realidades que intenta englobar esta definici\u00f3n de populismo, vemos necesario acotar un poco m\u00e1s el t\u00e9rmino y buscar qu\u00e9 caracter\u00edsticas comparten las experiencias que muches est\u00e1n metiendo dentro del caj\u00f3n del populismo. Si las diseccionamos un poco, vemos que todas ellas comparten ciertas caracter\u00edsticas m\u00e1s all\u00e1 del rechazo a las formas tradicionales de hacer pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>El elemento m\u00e1s claro que tienen en com\u00fan, quiz\u00e1s sea el uso del \u00abpueblo\u00bb como sujeto pol\u00edtico al que se dirigen sus pol\u00edticas y discursos. Este \u00abpueblo\u00bb conserva siempre cierta ambig\u00fcedad sociol\u00f3gica y no se define tanto por condiciones materiales concretas, sino apelando a la identidad grupal, a las emociones y a la moral.<\/p>\n\n\n\n<p>A este pueblo intr\u00ednsecamente bueno, que es conformado por la mayor\u00eda de la sociedad, se le opone una \u00e9lite conformada por una minor\u00eda intr\u00ednsecamente mala que gobierna a la sociedad desde las sombras, con el fin de mantener sus intereses ego\u00edstas en detrimento de los intereses del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>El populismo de derechas suele centrar sus esfuerzos en rescatar una identidad pol\u00edtica e identificarla con el pueblo amenazado por las elites progresistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El populismo de izquierdas, en cambio, suele presentar problemas sociales complejos en forma de una simple lucha entre el pueblo pobre, inocente, humilde y trabajador, contra las elites ricas, derrochadoras y desp\u00f3ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta forma de entender la sociedad, dividi\u00e9ndola en buenos y malos, imposibilita cualquier an\u00e1lisis pol\u00edtico material y dificulta la claridad ideol\u00f3gica de los actores y sus propuestas pol\u00edticas. Ya que estas, si no hablan el lenguaje populista, r\u00e1pidamente son tildadas de elitistas o doctrinarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las experiencias pol\u00edticas populistas tambi\u00e9n tienen en com\u00fan el uso de una estrategia comunicativa transgresora, directa y espectacular. Suelen ir en contra del status quo y sobre todo de la sensatez y la racionalidad de las que se abandera la pol\u00edtica tradicional. Se saltan los c\u00f3digos de la sociedad y hablan directamente al \u00abpueblo\u00bb, en un lenguaje estridente que al presentarse como pr\u00f3ximo, accesible y desinhibido, r\u00e1pidamente se identifica con el que deber\u00eda utilizar el ciudadano medio, si no quiere que se le considere parte de la \u00e9lite corrupta gobernante.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a estos elementos, los agentes pol\u00edticos populistas consiguen el apoyo de gran parte de la poblaci\u00f3n. A\u00fan as\u00ed, esta forma de conseguir apoyos tiene unos l\u00edmites muy claros: la masa social que apoya a este tipo de iniciativas no suele tener demasiada cultura pol\u00edtica y aunque es f\u00e1cil de movilizar, tambi\u00e9n es susceptible de ser cooptada por otras iniciativas populistas del signo contrario. Esto sucede sobre todo cuando las promesas con las que se intenta canalizar el descontento y mediante las cuales se consigue el apoyo y la movilizaci\u00f3n de las masas, no se cumplen. En esta situaci\u00f3n, es muy probable que otra iniciativa populista aproveche para sus propios fines los restos de la fuerza social de la iniciativa anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra limitaci\u00f3n del populismo como m\u00e9todo de movilizaci\u00f3n es que no genera movimientos sociales reales m\u00e1s all\u00e1 de manifestaciones espor\u00e1dicas de descontento o de aprobaci\u00f3n. Adem\u00e1s, cuando estas manifestaciones se dan, suelen ser bastante incontrolables y a veces llevan al movimiento a lugares muy frikis, alejados de la propuesta inicial que ten\u00edan les instigadores del movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente, esta falta de solidez, propia de los movimientos sociales populistas, conforma una de sus estrategias pol\u00edticas m\u00e1s caracter\u00edsticas. El populismo solo se dedica a movilizar a las masas con discursos incendiarios y polarizantes. No tiene la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n de crear movimientos de base aut\u00f3nomos o de formar a militantes que provengan de las masas a las que apela. En \u00e9l encontramos una clara diferenciaci\u00f3n, que raramente se quiebra, entre dirigentes pol\u00edticos y masa movilizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, el populismo, en todas sus formas posibles, ha pasado de ser una opci\u00f3n con sus virtudes y defectos, a convertirse en la norma. El populismo ya no es una estrategia pol\u00edtica, sino la estrategia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad es muy dif\u00edcil convertirse en un agente pol\u00edtico relevante sin usar alguna de las estrategias populistas. As\u00ed, podr\u00edamos decir que ha devenido hegem\u00f3nico y se ha convertido en un contexto social en s\u00ed mismo. Ahora ya no se trata de si cierto partido o movimiento es o no populista, ya que al convertirse en un elemento esencial del sustrato pol\u00edtico, toda iniciativa pol\u00edtica actual tendr\u00e1 alguna caracter\u00edstica susceptible a ser tratada de populista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El populismo en la extrema derecha y los movimientos sociales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto pol\u00edtico, la ultraderecha se mueve como pez en el agua. \u00c9sta, tanto en su vertiente m\u00e1s conservadora, como en su vertiente revolucionaria (el fascismo), siempre se ha servido del populismo como estrategia para alcanzar sus fines. Por otro lado, a la izquierda le cuesta mucho m\u00e1s tener \u00e9xito en el marco populista. Quiz\u00e1s uno de los principales motivos es que para la extrema derecha no supone una contradicci\u00f3n entre medios y fines, mientras que s\u00ed encontramos este problema en la izquierda populista.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que una pol\u00edtica de izquierda radical funcione, es necesario que su base social, tarde o temprano y en mayor o menor medida, gane cierto grado de autonom\u00eda frente a la vanguardia dirigente. Se necesita que, o bien desde el principio las pol\u00edticas sean impulsadas desde la base y se vaya conformando una cultura pol\u00edtica en la que la mayor parte de les participantes del movimiento sean parte del proceso de toma de decisiones y est\u00e9n preparades para ello, o bien que la vanguardia tenga un plan para capacitar a su base social y llegado el momento, est\u00e9 preparada para transferirle gran parte de la responsabilidad en la elaboraci\u00f3n y toma de decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta transferencia de poder, que va desde les dirigentes a la base, es muy dif\u00edcil de conseguir dentro de una propuesta pol\u00edtica populista, pues el cuerpo social que crea no tiene las herramientas suficientes para independizarse de sus dirigentes.<\/p>\n\n\n\n<p>La derecha, en cambio, nunca necesita que su base social tome las riendas del movimiento; el fin de toda propuesta pol\u00edtica derechista es mantener una sociedad en la que haya una clara distinci\u00f3n entre las clases dirigentes y las gobernades y para conseguirlo, los m\u00e9todos populistas suponen el medio perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Por estos motivos, creemos que para la izquierda radical el contexto populista supone una limitaci\u00f3n, mientras que para la ultraderecha se convierte en una de sus principales bazas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n, adem\u00e1s de allanar el terreno a la ultraderecha, tambi\u00e9n ha desdibujado los m\u00e1rgenes ideol\u00f3gicos que separan a los agentes pol\u00edticos. La necesaria ambig\u00fcedad del lenguaje populista ha tenido como consecuencia que las ideolog\u00edas pol\u00edticas se conviertan en un recurso ret\u00f3rico m\u00e1s. Palabras como libertad, fascismo, socialismo o anarquismo, ya no significan gran cosa en este contexto y s\u00f3lo se usan como identidades a reivindicar o rechazar.<\/p>\n\n\n\n<p>Si las ideolog\u00edas se convierten en identidades vac\u00edas, estas pueden ser rellenadas por cualquier tipo de contenido y es en este contexto, donde se desarrolla la fascistificaci\u00f3n de la sociedad que estamos viviendo. \u00c9ste se trata de un proceso enmarcado en el contexto pol\u00edtico del populismo, d\u00f3nde cada vez m\u00e1s agentes pol\u00edticos que no se consideran fascistas, o que al menos, no se presentan como tal, promueven pol\u00edticas ultraconservadoras que se aproximan progresivamente a algunas experiencias del fascismo hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos por tanto adecuado y necesario se\u00f1alar la existencia de m\u00e9todos, t\u00e1cticas y pol\u00edticas fascistas dentro de discursos, movimientos y partidos pol\u00edticos que a priori podr\u00edan no presentarse como fascistas. Algunos ejemplos actuales ser\u00edan: el Plan Endre\u00e7a, Frontex, el nuevo Pacto Europeo de Migraciones y Asilo (PEMA), el aumento del gasto en industria militar y las FFCC de seguridad del estado, el apoyo al genocidio en Palestina y el reciente aumento de la pena de c\u00e1rcel por desordenes p\u00fablicos y hurtos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n adem\u00e1s nos hace remarcar nuestra postura de no considerar la v\u00eda parlamentaria como una forma de organizaci\u00f3n social capaz de liberar o permitir el libre desarrollo de las personas que dice defender, y de ver la necesidad de romper con el contexto populista.<\/p>\n\n\n\n<p>Para acabar tanto con este proceso de fascistificaci\u00f3n de la sociedad, como con el contexto populista que lo acoge, creemos que la soluci\u00f3n se encuentra en generar pol\u00edticas ideol\u00f3gicamente claras que no s\u00f3lo defiendan los intereses de las personas despose\u00eddas, sino que generen un movimiento social en el que poco a poco estas sean capaces de defenderse de los constantes ataques del capitalismo y se conviertan en agentes pol\u00edticos capaces de autoorganizarse para construir un mundo sin fronteras, sin c\u00e1rceles, sin polic\u00edas ni militares; sin gobernantes ni gobernades. Un mundo sin estados.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya que s\u00f3lo en un mundo as\u00ed podremos guardar definitivamente al fascismo en el caj\u00f3n de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>-La Bretxa-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Este texto es el resultado de una charla-debate p\u00fabica que hicimos hace unos meses en el CSOA Can Vies y de las reflexiones y discusiones surgidas entorno a ella. Hablamos aqu\u00ed sobre el fen\u00f3meno del fascismo en la era del populismo, enfocado tanto desde una perspectiva tanto te\u00f3rica como militante. 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